Estepona y su primer albor



Yacimiento de Corominas, Estepona, Málaga

(Información extraída de la red, fuentes reseñadas)



Durante la realización de los trabajos de Estudio de Impacto Ambiental de la Autopista de Peaje de la Costa del Sol se descubrió el primer cementerio megalítico de la Costa del Sol. La excavación arqueológica se llevó a cabo entre los años 2001 y 2002, en el paraje conocido como “Corominas”, localizándose una espectacular necrópolis megalítica de hace unos 5,000 años, con cinco sepulcros muy bien conservados y varios enterramientos de época campaniforme. Una vez concluida la investigación, dada la singularidad de los hallazgos y su buen estado de conservación, se decidió su traslado a un edificio especialmente diseñado para su exposición, ubicado en el Parque de los Pedregales. Este centro de interpretación presenta la particularidad de estar enclavado en un edificio subterráneo debajo de un túmulo, que recrea la arquitectura funeraria megalítica. En su interior se ha reconstruido la topografía del yacimiento, incluyendo los cinco dólmenes en su posición original, en los que se exhumaron varias decenas de individuos enterrados con vasijas de cerámicas, útiles de piedra, puntas de flecha, hachas y adornos personales, sobresaliendo las cuentas de collar, realizadas algunas sobre piedras semipreciosas, así como conchas marinas perforadas. Alrededor de los dólmenes se ha realizado un montaje de paneles y vitrinas en el que se proporcionan explicaciones sobre el yacimiento y se exponen los materiales encontrados en el interior de los sepulcros. Con el fin de crear un ambiente idóneo, la iluminación se realiza a través de fibra óptica, tanto para los elementos expuestos (paneles, vitrinas y dólmenes) como para la señalización de los recorridos para los visitantes y un cielo estrellado que recrea las constelaciones del momento de utilización de la necrópolis.

Autor: Suárez Padilla, Fernández Rodríguez y Navarro Luengo


  Los dólmenes, con 5000 años de antigüedad, estaban revestidos y cubiertos por lajas de piedra, y sobre ellas se disponían túmulos de tierra y piedras, de los que se han conservado parte del anillo perimetral de grandes piedras que los delimitaba y contenía. En el interior de los dólmenes se exhumaron restos de varias decenas de enterramientos, vasijas de cerámica, útiles de piedra, puntas de flecha, hachas y adornos personales de la gente inhumada en las tumbas, destacando los collares de cuentas de piedra y de conchas marinas.

En el yacimiento también se excavaron varias tumbas de época campaniforme, con unos 4000 años de antigüedad.
LA HISTORIA DEL POBLAMIENTO.

Hasta el momento de redacción de estas líneas, el ámbito occidental de la provincia de Málaga en que se enmarca nuestro yacimiento, dispone de un número de datos relativamente escaso para la comprensión de los procesos de humanización del territorio a lo largo de las etapas no escritas de nuestra Historia.
Por el momento sólo disponemos de datos fragmentarios e inconexos que nos hablan de la presencia de actividad durante el Paleolítico (desde el Musteriense al Auriñaciense), con evidencias que se reducen a la presencia de restos de talla laminar y nuclear relacionada con pequeñas terrazas aluviales generadas por la red de arroyos que descienden desde el cinturón de sierras litorales. Por el momento, salvo su segura filiación paleolítica, es poco lo que podemos decir de este poblamiento antiguo (Fernández et al., 2002).
Para la Prehistoria Reciente, durante la última década se ha podido documentar un poblamiento litoral y prelitoral más denso de lo que en un principio cabría esperar, que responde a las etapas de transición entre el Neolítico, representado por la vecina cueva de Gran Duque (Ferrando, 1988), aún falto de prospecciones y trabajos sistemáticos que contribuyan a una caracterización clara de la etapa, y el inicio del Calcolítico.

Durante la prospección de la infraestructura vial se descubrieron varios yacimientos de esta época, como, Arroyo Vaquero y Lomo Redondo, situados en el entorno definido por los arroyos Vaquero, y Enmedio, área poblada en estos momentos muy posiblemente en función de la facilidad de acceso a recursos bióticos y abióticos de todo tipo, así como por la disponibilidad de un territorio amplio y bien conectado tanto hacia el medio marino como hacia el hinterland inmediato.



Para el caso que ahora nos ocupa, Corominas 2, la excavación ha revelado datos que inicialmente no se esperaban en función de los materiales observados en superficie, que básicamente trasmitían la presencia de restos de una importante actividad productiva de talla lítica, con una cronología bastante clara, a caballo entre el Neolítico y el Calcolítico. Casi con seguridad, ya supusimos en un principio el vínculo existente entre esta zona de talla lítica y la serie de asentamientos que por superposición y adición han generado un hábitat del Calcolítico Antiguo, en el Lomo de la Alberica, sobre las suaves colinas de los arroyos Vaquero y Enmedio en las inmediaciones de la costa. Ninguno de los restos recuperados en superficie hacía prever la posibilidad de una necrópolis megalítica y mucho menos aún, la presencia en el mismo espacio de otra correspondiente a la etapa campaniforme.

DESCRIPCION DE LOS TRABAJOS EFECTUADOS.

La excavación ha permitido identificar la existencia de un estrato de naturaleza húmica, con cerámica contemporánea, así como material residual de época romana y de fases adscribibles a la prehistoria reciente. Se vincula su génesis a procesos erosivos, motivados por transformaciones antrópicas en el paisaje inmediato.

La abundancia de restos de talla y la gran dispersión que presentan sobre el terreno parecen indicar una explotación y transformación in situ posiblemente efectuada durante un período temporal prolongado, que afecta a las etapas terminales del Neolítico y las fases más tempranas del Cobre.

En este sentido hemos de apuntar que la técnica del proceso de talla revela un predominio de la industria laminar leptolizada que genera unos soportes líticos a base de láminas cortas de sección triangular o trapezoidal, con retoques marginales y de uso, sobre los que ocasionalmente aparecen truncaduras generadas por fractura transversal regularizada por medio de retoques abruptos. Estas piezas se extraen a partir de núcleos prismáticos y, en casi todos los casos, la pátina untuosa revela un tratamiento térmico leve y regular del material anterior a su procesado. Este tipo de industria caracteriza con bastante precisión la etapa de transición entre Neolítico y Calcolítico (Márquez, 2000).
Carecemos de elementos para fijar un establecimiento ocasional o permanente en el entorno que pudieran haber ocupado los responsables de la talla. Esta circunstancia, aunque no es descartable, parece improbable, dada la proximidad del asentamiento recientemente localizado en la Loma de la Alberica, ubicado a un kilómetro al sur de la zona de talla y con quien comparte cronología.
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Fuente: http://www.iluana.com/espacios_articulo.asp?idarticulo=36